Bronfenbrenner(1977b, 1979) plantea su visión
ecológica del desarrollo humano, en la que destaca la importancia crucial que da al
estudio de los ambientes en los que nos desenvolvemos. Algo que considera
imprescindible, especialmente si queremos evitar perdernos en descripciones
excesivamente detallistas y en el estudio de procesos sin sentido. Bronfenbrenner
defiende el desarrollo como un cambio perdurable en el modo en el que la persona
percibe el ambiente que le rodea (su ambiente ecológico) y en el modo en que se
relaciona con él.
El postulado básico del modelo ecológico que propone Bronfenbrenner viene a
decirnos que el desarrollo humano, supone la progresiva acomodación mutua entre un
ser humano activo, que está en proceso de desarrollo, por un lado, y por el otro las
propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en los que esa persona en desarrollo
vive. Acomodación mutua que se va produciendo a través de un proceso continuo que
también se ve afectado por la relaciones que se establecen entre los distintos entornos en
los que participa la persona en desarrollo y los contextos más grandes en los que esos
entornos están incluidos.
El propio autor aclara esta definición resaltando varios aspectos
(Bronfenbrenner, 1979). En primer lugar, señala que hemos de entender a la persona no
sólo como un ente sobre el que repercute el ambiente, sino como una entidad en
desarrollo y dinámica, que va implicándose progresivamente en el ambiente y por ello
influyendo también e incluso reestructurando el medio en el que vive. Precisamente por
ello, como se requiere de una acomodación mutua entre el ambiente y la persona,
Bronfenbrenner señala que la interacción entre ambos es bidireccional, caracterizada
por su reciprocidad.
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lunes, 28 de enero de 2008
Modelo Ecológico de Bronfenbrenner
Irreflexión de Bermus a las 18:20 1 comentarios
Etiquetas: Bronfenbrenner, de, Ecológico, Modelo
sábado, 1 de diciembre de 2007
Víctor de Aveyron, el niño salvaje
Víctor fue el nombre asignado por su tutor oficial a un adolescente salvaje encontrado en la región francesa de Aveyron en los últimos años del siglo XVIII. Su caso fue el más seriamente estudiado y el mejor documentado de todos los de este tipo.
Antecedentes
A finales de septiembre de 1799 tres cazadores encontraron en los bosques de Caune (en el Languedoc francés, cerca de los Pirineos) a un niño desnudo, al que lograron capturar y al que dejaron al cuidado de una viuda, encerrado en una cabaña cercana. Aparentaba unos once o doce años y ya había sido avistado antes por la zona recogiendo bellotas o buscando tubérculos con los que alimentarse. Al cabo de una semana logró escaparse, retornando a las montañas, donde soportó el riguroso invierno de aquel año apenas cubierto con una camisola desgarrada. Por las noches se ocultaba, pero durante el día se acercaba a veces a algún pueblo de los alrededores, en uno de los cuales, del cantón de St. Sernin, se introdujo en una casa deshabitada, donde volvió a ser capturado. Allí se le atendió y se le vigiló durante varios días, siendo llevado luego al hospital de Saint-Afrique y posteriormente a Rodez, donde estuvo varios meses. Durante todo este tiempo se mostró salvaje y esquivo, impaciente e inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar de nuevo.
La noticia de su existencia se difundió rápidamente por la Francia recién salida de la revolución, provocando todo género de conjeturas y expectativas. Un ministro del gobierno con inclinaciones científicas ordenó el traslado del muchacho a París, a donde llegó a finales de septiembre de 1800, con la esperanza de que el estudio de su caso pudiese ampliar los conocimientos sobre la mente humana.
Estudio y tratamiento
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico , metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
Epílogo
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.
Bibliografía
Salut
Estudio y tratamiento
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico , metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
Epílogo
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.
Bibliografía
- Itard, J. M. G.: De l'education d'un homme sauvage ou des premiers developpemens physiques et moraux du jeune sauvage de l'Aveyron. Goujon. Paris, 1801.
- Itard, J. M. G.: Rapports et memoires sur le sauvage de l'Aveyron. Traducción inglesa con introducción y notas de G. y M. Humprey: The wild boy of Aveyron. Century. New York, 1932.
- Candland, D. K.: Feral children & clever animals. Reflections on human nature. Oxford University Press. New York, 1993. ISBN 0-19-510284-3.
- Lane, H.: The wild boy of Aveyron. Harvard University Press. Cambridge, Mass., 1976.
- Shattuck, R.: The forbidden experiment; the story of the wild boy of Aveyron. Washington Square Press. New York, 1981.
- Wikipedia
Salut
lunes, 26 de noviembre de 2007
Un poquito de poesía...
Ladran, luego cabalgamos - Los muertos de cristo
El río de la vida
con los años me a ido enseñando
a sortear las piedras que en sus aguas e ido encontrando,
pero algunas no las veo y me pegan en la cara
y otras a traición me golpean por la espalda.
El río sigue el curso que imponen los de siempre
y yo como un pez vivo nado contracorriente,
en este río contaminado lleno de peces muertos que me señalan con el dedo por decir lo que pienso.
DEMASIADOS ENEMIGOS A NUESTRO ALRREDEDOR
DEMASIADOS PARA UN GRUPO DE ROCK
DEMASIADOS ENEMIGOS ESCONDIDOS AHI ESTAN
ESPERANDO A QUE TROPIECES Y PODERTE APLASTAR
Pero hemos seguido con la cabeza alta,
hemos seguido haciendo camino,
hemos seguido soportando mentiras,
hemos seguido escribiendo nuestro destino.
Como llenas algunos esperan verte en el suelo derrotado,
hacer leña del árbol caído,
son las miserias del corazón humano,
pero nada me puede detener cuando creo en lo que estoy haciendo,
pero nada me puede ya parar,
ni en este rio ahogar mis sueños.
Solo al final del rió,
al fundirse con el mar y entre el color plateado
de las olas la muerte mar te ignora.
Pero aun quedan amigos por los que luchar donde el odio
la envidia no tienen cabida
Pero aun quedan amigos
y estos son muchos mas
y que los perros sigan ladrando
bajo el eco de nuestro cabalgar.
DEMASIADOS ENEMIGOS A NUESTRO ALRREDEDOR
DEMASIADOS PARA UN GRUPO DE ROCK
DEMASIADOS ENEMIGOS ESCONDIDOS AHI ESTAN
ESPERANDO QUE TROPIECES Y PODERTE APLASTARIrreflexión de Bermus a las 16:40 0 comentarios
Etiquetas: cristo, de, ladran, los, luego cabalgamos, muertos, poesía, quijote
domingo, 4 de noviembre de 2007
Miliciano anónimo
Los muertos de cristo - Miliciano anónimo
Cuantos años van pasando con la
espina en el corazón,
del cual mana toda la sangre
del miliciano luchador.
Cuántas lágrimas derramadas,
destrozada la ilusión,
sufriendo la injusticia del tirano opresor.
Cuenta minero tus fatigas y tu desilusión,
Rojo sudor ensangrentado
mezclado el negro del carbón.
Miliciano libertario, tu camino hay que
seguir. Para vivir de rodillas es preferible morir.
Para vivir de rodillas es preferible morir.
Sin temer por su vida, por una idea luchó,
Y un mal día en el frente, el compañero cayó.
El futuro no te olvida, la victoria es la pasión,
Tu que has muerto en defensa del trabajador.
¡Tranquilos abuelos!,¡ya estamos aquí!
¡Por cada anarquista muerto naceremos mil!
¡Tranquilos abuelos!,¡ya estamos aquí!
¡Por cada anarquista muerto naceremos mil!
Cuantos años van pasando con la
espina en el corazón,
del cual mana toda la sangre
del miliciano luchador.
Cuántas lágrimas derramadas,
destrozada la ilusión,
sufriendo la injusticia del tirano opresor.
Cuenta minero tus fatigas y tu desilusión,
Rojo sudor ensangrentado
mezclado el negro del carbón.
Miliciano libertario, tu camino hay que
seguir. Para vivir de rodillas es preferible morir.
Para vivir de rodillas es preferible morir.
Sin temer por su vida, por una idea luchó,
Y un mal día en el frente, el compañero cayó.
El futuro no te olvida, la victoria es la pasión,
Tu que has muerto en defensa del trabajador.
¡Tranquilos abuelos!,¡ya estamos aquí!
¡Por cada anarquista muerto naceremos mil!
¡Tranquilos abuelos!,¡ya estamos aquí!
¡Por cada anarquista muerto naceremos mil!
Pequeño tributo a todos aquellos compañeros y compañeras que lucharon por una tierra libre de la opresión fascista, del odio, de la envidia, del egoismo y del engaño religioso.
Salut
Salut
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