Nos encontramos ante una crisis económica de nivel mundial, sabiendo que la economía va por ciclos, no nos debería extrañar. La teoría de los ciclos económicos nos habla de las fluctuaciones de la actividad global, caracterizada por la expansión o la contracción simultánea de la producción en la mayoría de los sectores (Wesley Mitchell, 1927).
Estos ciclos se pueden descomponer en fases, esas son: crisis, recuperación o expansión, auge y recesión. Su longitud en el tiempo puede variar en función de la duración de cada una de estas etapas en el ciclo anterior. Se establecen tres tipos de ciclo: ciclos largos: (varios lustros), ciclos de mediana intensidad (cinco años) y ciclos cortos (de meses a pocos años).
Hace ya 80 años del famoso Crac del 29, no nos parecería descabellada la idea de que estos años hemos estado sumergidos en un ciclo largo que ahora agoniza llegando a su fin.
Leopoldo Abadía tiene su particular visión de la crisis y la expone en su libro La crisis ninja y otros misterios (Espasa, 2009) dónde nos explica de forma muy entendible el origen de la crisis actual:
Los bancos de EEUU bajan los intereses pero siguen necesitando hacer negocio, por tanto buscan personas “no rentables” (ninjas) para concederles préstamos con un elevado interés. Esto sería un suicidio de los bancos si no fuera por que el precio del ladrillo sube, por tanto si el ninja no paga, le embargan la casa, la venden a un precio superior al que costó y ya han hecho el negocio.
Como no tienen suficiente, estos bancos agrupan préstamos y hipotecas (buenas, medianas y subprimes) en paquetes y los venden como inversiones a bancos de todo el mundo. En el mercado interbancario se prestan dinero con un interés llamado euribor ( índice por el que se rigen las hipotecas). Como los bancos no saben la cantidad de subprimes que contienen los paquetes que compran, no se fían y suben los intereses (euribor), así los ciudadanos, pagamos más.
Es difícil saber el valor de estos paquetes ya que ni los bancos compradores lo saben, pero se calcula que Freddie Mac y Fanny Mae (entidades financieras) han vendido este tipo de paquetes financieros por valor de 5,3 trillones de dólares.
Ya en enero de este año Santiago Niño Becerra, profesor de la casa, anunciaba para este año unos niveles del paro de hasta el 20%, y efectivamente, aquí los tenemos. El gobierno dice que nos recuperamos, él que todavía no ha empezado lo peor.
Su explicación de la crisis en España se basa en el modelo económico, con una deuda privada del 200% del PIB y una producción (automóviles, casas) destinada a la compra con crédito. Si los bancos dejan de ofrecer créditos o la gente no puede pagarlos, no hay compra en esos dos sectores, y toda la economía del país, que se sustenta en ellos, cae.
Pero, una vez explicada un poco la crisis...ahora que?
Ahora toca esforzarse para salir de ella, pero que nadie espere volver a su vida anterior. A mi parecer el capitalismo ha pinchado y la solución no es ponerle parches. Se acabaron los tiempos de las segundas residencias, de tener dos coches y de los viajes a Nueva York. Llega el decrecimiento. El hiperconsumo (el 20% de la población consume el 80% de los recursos naturales) nos ha llevado a esta situación, la sensación de estado del bienestar nos invitaba a todos a consumir por encima de nuestras capacidades.
Los recursos naturales se agotan, el petroleo tarde o temprano desaparecerá y una solución podría ser la energía nuclear, pero dejando de lado los problemas medioambientales, se calculan cantidades de uranio para 60 años (Niño Becerra, 2009), si se dobla la producción esa cantidad se divide por dos. Por tanto, que nos queda?
Las energías renovables, hay mucho campo por investigar aún, pero hoy en día casi de cualquier cosa se puede sacar energía. Con un modelo más sostenible y dejando de lado la globalización centrándonos más en ámbitos locales, guiándonos por principios éticos y morales, sancionando a los que se extralimiten. Básicamente, entendiendo que el mundo no es nuestro, sino que somos parte de él.
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domingo, 27 de septiembre de 2009
El hombre, el único animal que cae dos veces en la misma piedra.
Irreflexión de Bermus a las 10:03 0 comentarios
Etiquetas: abadía, becerra, ciclos, Crisis, dinero, financiera, leman brothers, leopoldo, money, mundial, ninja, niño, subprimes
sábado, 1 de diciembre de 2007
Víctor de Aveyron, el niño salvaje
Víctor fue el nombre asignado por su tutor oficial a un adolescente salvaje encontrado en la región francesa de Aveyron en los últimos años del siglo XVIII. Su caso fue el más seriamente estudiado y el mejor documentado de todos los de este tipo.
Antecedentes
A finales de septiembre de 1799 tres cazadores encontraron en los bosques de Caune (en el Languedoc francés, cerca de los Pirineos) a un niño desnudo, al que lograron capturar y al que dejaron al cuidado de una viuda, encerrado en una cabaña cercana. Aparentaba unos once o doce años y ya había sido avistado antes por la zona recogiendo bellotas o buscando tubérculos con los que alimentarse. Al cabo de una semana logró escaparse, retornando a las montañas, donde soportó el riguroso invierno de aquel año apenas cubierto con una camisola desgarrada. Por las noches se ocultaba, pero durante el día se acercaba a veces a algún pueblo de los alrededores, en uno de los cuales, del cantón de St. Sernin, se introdujo en una casa deshabitada, donde volvió a ser capturado. Allí se le atendió y se le vigiló durante varios días, siendo llevado luego al hospital de Saint-Afrique y posteriormente a Rodez, donde estuvo varios meses. Durante todo este tiempo se mostró salvaje y esquivo, impaciente e inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar de nuevo.
La noticia de su existencia se difundió rápidamente por la Francia recién salida de la revolución, provocando todo género de conjeturas y expectativas. Un ministro del gobierno con inclinaciones científicas ordenó el traslado del muchacho a París, a donde llegó a finales de septiembre de 1800, con la esperanza de que el estudio de su caso pudiese ampliar los conocimientos sobre la mente humana.
Estudio y tratamiento
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico , metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
Epílogo
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.
Bibliografía
Salut
Estudio y tratamiento
Convertido así en asunto público, los sabios del momento le reconocieron atenta y cuidadosamente y llegaron a la conclusión, expresada por el más cualificado de ellos, Philippe Pinel, director del asilo o manicomio de Bicêtre, de que "el salvaje de Aveyron" no era más que un deficiente mental incurable. Pero un joven médico recién doctorado, Jean Marc Gaspard Itard, al que le fue permitido asistir a estas sesiones, más optimista, propuso la elaboración y ejecución de un programa de tratamiento y educación del niño, lo que fue aceptado, proporcionándosele los medios públicos requeridos para realizarlo. El muchacho quedó desde entonces bajo la custodia de Itard, siendo atendido por Madame Guérin en los aspectos físicos y materiales mientras que Itard elaboraba y aplicaba el programa de su tratamiento psicológico y readaptación.
Itard escribió dos memorias o informes dirigidos al ministerio patrocinador (al parecer el de Interior) donde relató minuciosamente sus observaciones, propósitos y experiencias. Ambos textos fueron publicados inmediatamente por considerárselos de interés general. El primero data de 1801, pocos meses después de iniciado el experimento, escribiéndose el segundo en 1806, cuando Itard dio por concluida su actuación. Ambos trabajos son modelos de rigor científico , metodológico y claridad expositiva.
La descripción que Itard realizó de la primera impresión que le causó su pupilo rezaba: "un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos e incluso convulsiones; que se balanceaba incesantemente como los animales del zoo; que mordía y arañaba a quienes se le acercaban; que no mostraba ningún afecto a quienes le cuidaban y que, en suma, se mostraba indiferente a todo y no prestaba atención a nada." Algo bastante diferente pues del "buen salvaje" rusoniano que el público de la época esperaba.
El infortunado muchacho era delgado y más bien bajo para su supuesta edad. Su rostro, redondeado e infantiloide, presentaba marcas de haber sufrido la viruela y lo surcaban varias cicatrices. Su nariz era larga y puntiaguda y su mentón hundido. Tenía un cuello largo y esbelto, pero otra gran cicatriz le atravesaba la garganta.
Las atenciones y cuidados que se le dispensaron a partir de entonces mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron muy escasos, una vez superada la fase inicial. Itard le puso el nombre de Víctor. Por esta época se presentó la pubertad sexual del muchacho, lo que creó problemas adicionales a su educador. Las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada resultaron frustradas y en el segundo informe Itard se daba por vencido y manifestaba su preocupación por el futuro del desgraciado joven.
Epílogo
El Ministerio del Interior proveyó sin embargo para su ulterior cuidado (que Madame Guérin siguió realizando durante veinte años más, gracias a la pensión de 150 francos que se le asignó para ello) y de que otros profesores continuasen su educación. Pero un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.
Víctor de Aveyron murió en 1828.
Bibliografía
- Itard, J. M. G.: De l'education d'un homme sauvage ou des premiers developpemens physiques et moraux du jeune sauvage de l'Aveyron. Goujon. Paris, 1801.
- Itard, J. M. G.: Rapports et memoires sur le sauvage de l'Aveyron. Traducción inglesa con introducción y notas de G. y M. Humprey: The wild boy of Aveyron. Century. New York, 1932.
- Candland, D. K.: Feral children & clever animals. Reflections on human nature. Oxford University Press. New York, 1993. ISBN 0-19-510284-3.
- Lane, H.: The wild boy of Aveyron. Harvard University Press. Cambridge, Mass., 1976.
- Shattuck, R.: The forbidden experiment; the story of the wild boy of Aveyron. Washington Square Press. New York, 1981.
- Wikipedia
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